Cuidando la Salud de la pareja
Los seres humanos somos seres relacionales, hoy gracias a las neurociencias sabemos que el psiquismo se construye y se moldea inscrito en una matriz relacional que se origina ya en la vida intrauterina en un precoz vínculo con la madre y que continua su estructuración gracias a las primeras relaciones que se establecen después del nacimiento con los padres o figuras de referencia.
Sin embargo, la tarea es siempre inconclusa, todas las interacciones que mantenemos a lo largo de la vida nos moldean ya que la mente es un sistema abierto que se construye a través de la relación con el otro. ¿Qué papel pues, tiene la pareja en nuestras vidas? ¿Qué papel tenemos nosotros para la vida de nuestra pareja? Son preguntas que con frecuencia no nos hacemos.
La cuestión no es baladí, porque la relación de pareja, como toda otra relación significativa, puede ser una fuente de crecimiento mental, seguridad afectiva y bienestar, o por el contrario puede devenir un lugar de empobrecimiento mental, inseguridad afectiva y conflicto.
La pareja se constituye por dos mundos internos que se conjugan e intentan armonizarse en una experiencia vincular que tiene su propia idiosincrasia y su propia dinámica de funcionamiento. Podemos decir que al igual que en el mundo físico la pareja consta de tres dimensiones: la dimensión individual, la dimensión compartida y una tercera dimensión que sería el contexto sociocultural en el que la pareja se ha formado y por el que es condicionada.
Volvamos a reflexionar sobre el papel que tiene la pareja en las vidas de sus miembros, como animales estamos biológicamente enfocados a la supervivencia, pero como seres humanos también somos buscadores de plenitud y sentido. ¿Es pues nuestra pareja una fuente de crecimiento y felicidad mutua para nosotros? ¿lo somos nosotros para él o ella?
Planteo a continuación una serie de preguntas para que podamos reflexionar y aprender así a cuidar de nuestra relación. Esto debe servirnos para ver con más claridad los aspectos saludables y no saludables de nuestra relación de pareja:
¿Gozamos ambos de suficiente autonomía como para sentir que podemos ser nosotros mismos en la relación?
Por autonomía me refiero aquí al sentimiento de que ambos podemos expresar y realizar las propias necesidades, deseos, opiniones y temores con libertad sabiendo que estos serán tomados en consideración por la otra persona. Dicho de otra manera, ¿podemos ambos ser nosotros mismos sin percibir la individualidad del otro como una amenaza a la propia individualidad?
¿Es la pareja capaz de elaborar y resolver los conflictos que surgen de una manera constructiva?
La palabra clave aquí es empatía y aunque recientemente esta palabra ha sido muy utilizada aquí no me refiero solo a intentar entender el punto de vista del otro, sino a la capacidad para salir de la propia perspectiva y poder meternos tanto como sea posible en la perspectiva del otro mandándole así el mensaje de que realmente hay voluntad de entenderlo. Reitero la importancia de esforzarse primero para salir de la propia perspectiva, sino no podemos hablar de verdadera empatía. Esta capacidad también se aprende y es necesario poner a prueba los propios recursos para ello en las situaciones de conflicto para que se pueda dar una verdadera resolución y acercamiento que puedan sosegar el malestar de ambos y permitirnos así avanzar.
¿Cultivamos momentos de sintonía y de conexión con el otro?
Cuando dos personas comparten un momento agradable, sienten cosas parecidas, sus miradas se encuentran, ríen a la par y les embarga un sentimiento de comodidad y de conexión con el otro, se generan endorfinas e incluso se activan las mismas aéreas del cerebro. Los neurocientíficos llaman a esto la sintonización psicobiológica. Es evidente que no siempre podemos sentirnos sintonizados o en conexión con nuestra pareja, pero no lo es menos la importancia que tiene la existencia frecuente de este tipo de interacciones para la buena salud de la pareja. Es importante pues hacer balance de las actividades que potencian estos momentos y potenciarlas al máximo. Esto nos lleva a hablar del proyecto compartido y la construcción del nosotros.
¿Existe un proyecto compartido y momentos para la construcción del nosotros?
Cierto es que si se cumplen los factores que he mencionado anteriormente, de manera implícita ya se está construyendo un saludable sentimiento de pertenencia a la pareja, pero ¿es esto explícito? ¿Sabemos ambos dónde estamos? ¿A dónde vamos? Es importante dedicar tiempo para hablar de la pareja como una entidad, hablar pues del “nosotros” para poder acercar y hacer conscientes nuestras respectivas representaciones de lo que es estar en pareja, de lo que esto significa y poder así cultivar momentos de acercamiento que afiancen la relación.
¿Hay un equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe?
A veces va implícito en la relación el recibir, y se generan conflictos cuando las expectativas no se cumplen, ambos nos reprochamos no haber colmado las expectativas del otro, a veces de manera explícita a través de la palabra, otras de manera implícita a través del comportamiento. Sin embargo, ¿Cuántas veces nos preguntamos que tenemos para darle al otro? Sobra decir que no estoy hablando de cuestiones materiales, me refiero a la capacidad para procurar genuinamente por la felicidad del otro con verdadera empatía, entendimiento y desapego del propio egoísmo. Es importante que esta capacidad exista y si hay déficit, es importante trabajarla y llegar a un equilibrio a través del diálogo de la construcción del nosotros. Ambos miembros debemos sentir que hay un equilibrio entre lo que damos y lo que recibimos para un funcionamiento saludable de la pareja. La función de cuidar y ser cuidado es importante para que la pareja devenga una fuente de salud mental y emocional para ambos.
Recomendaciones
- Dedicad algún tiempo a la semana a la construcción del nosotros, es decir, hablad de cómo os sentís y de cómo veis al proyecto de pareja
- Aseguraros de mantener una vida social saludable como pareja, los vínculos de calidad con otras personas (familiares, amigos, etc…) son un factor proveedor de salud emocional para la pareja y sus miembros.
- Procurad cultivar momentos donde se den interacciones de calidad afectiva que potencien la sintonía entre vosotros. Es recomendable hacer cosas que os diviertan y os permitan disfrutar juntos, para ello es importante propiciar momentos de juego e intimidad.
- Interesaros activamente por el otro, procurad captar sus necesidades sin que lo pida y darles activamente respuesta, a veces con pocas palabras basta. Es importante sentir que la otra persona tiene interés en nosotros y viceversa.
- Apoyaros en vuestros mutuos proyectos individuales, la pareja debe ser fuente de crecimiento para ambos, debe ser un enriquecedor de la personalidad, procurando un lugar de seguridad afectiva pero también un espació que permita el desarrollo de ambas individualidades.
Es importante tener en cuenta de que una buena capacidad de integración de los roles de individuo y de pareja es signo de que en el futuro, el rol de padre o madre podrá ser añadido a la ecuación de una manera saludable. La pareja debe ser un vínculo sólido y seguro para proporcionar un adecuado lugar de crecimiento y bienestar al futuro hijo.
Enric Artés Closa
Psicólogo-psicoterapeuta enricartes@copc.cat




