Psicología del dolor crónico

El dolor es una experiencia subjetiva que involucra al organismo y a la mente. Las personas que padecen dolor crónico a menudo relatan cuan invalidante resulta convivir con ello para el desempeño normal de su vida, dependiendo del grado de dolor, encontramos casos en donde la posibilidad de llevar una vida medianamente normal se reduce a mínimos.

Podemos afirmar sin ninguna duda que la experimentación del dolor es un hecho con entidad propia. Todos podemos hacer el ejercicio mental de recordar una experiencia dolorosa y veremos que el recuerdo de dicha experiencia lleva aún consigo trazas de dolor, como si el mero hecho de traerlo a la memoria nos hiciera revivir en parte lo que sea que nos sucediera en su día. Sin duda, estaremos de acuerdo en que el dolor es una experiencia que marca y repercute en la vida psicológica y anímica de las personas.

A pesar de la entidad y el carácter parcialmente objetivable del estímulo doloroso, a poco que observemos nuestro entorno nos daremos cuenta de que la forma en que cada cual se relaciona con el dolor es parcial o totalmente distinta y ahí es donde entran una seria de variables que vale la pena comentar para comprender mejor la dimensión psicológica del dolor. Aquí nos centraremos concretamente en hablar del dolor crónico.

La forma en como cada cual integra o no en su vida la vivencia del dolor crónico varia. Si hablamos de la psicología de dicha vivencia estamos hablando de estructura de personalidad, sentimientos, emociones, capacidad de gestionar los afectos, capacidad de introspección, capacidad para entender y expresar los sentimientos, fortaleza anímica, capacidades intelectuales, etc.…

A los factores de la realidad psicológica se le pueden sumar factores de la realidad externa: trabajo, sociabilidad, familia, contexto sociocultural, etc.

Cada persona es un cóctel distinto con su particular combinación de elementos idiosincráticos y es justamente esa singularidad la que determinará su propia forma de relacionarse con el dolor.

Según nos muestra la bibliografía científica, las consecuencias psicológicas del dolor crónico se pueden ubicar en su mayoría dentro del espectro de la depresión: el desánimo, la frustración, la sensación de estar indefenso, la impotencia, la tristeza y un largo etcétera hacen que con frecuencia la persona que lo padece se sienta a merced de él y tenga la vivencia de  no tener la capacidad ni los recursos para hacerle frente activamente más allá del tratamiento médico o de lo que variables más o menos aleatorias determinen. Por si fuera poco, a veces la misma familia es la que anima a las victimas de dolor crónico a resignarse y adoptar una actitud pasiva.

A pesar de las limitaciones que conlleva el hecho de convivir con dolor si que hay variables que han demostrado ser atenuantes de este infortunio. Dejando a un lado la relación con la propia personalidad para lo cual se recomendaría iniciar una psicoterapia , vamos a mencionar variables externas que puedan ser moduladas y modificadas por el paciente para que el dolor sea más llevadero:

  • Evitar situaciones estresantes: se ha visto que personas que padecen dolor crónico y están expuestas a situaciones de estrés en su día a día perciben el dolor más intensamente que las que no lo están.
  • Aprender a poner límites: se ha visto que un alto porcentaje de individuos que padecen dolor crónico son personas muy demandadas por su entorno al que responden con cierta tendencia a la abnegación y entrega, en ocasiones, con consecuencias negativas para su situación.  Es conocido el dato de que en su mayoría las personas que padecen dolor crónico son amas de casa, hecho que nos lleva a plantearnos la importancia que hayan podido tener la asignación de los roles sociales asociados al género, así como otras variables. Afortunadamente las sociedades progresan y cada vez más las parejas asumen el paradigma de la colaboración. Veremos si en el futuro, gracias a este hecho, se reducen los casos de dolor crónico.
  • Potenciar entornos de socialización donde se puedan tener experiencias relacionales de comprensión y donde se puedan expresar las propias emociones: muchas veces, las personas que padecen dolor crónico no son comprendidas por el entorno, se dan casos en donde se generan situaciones de aislamiento psicológico-afectivo que agravan los síntomas. Es de vital importancia contar con un entorno social que permita tener experiencias de comprensión y contención, como lo son las relaciones de confianza con amigos, familia y/o grupos de apoyo.
  • La practica de ejercicio físico: seguramente, el lector pensara y con acierto que es difícil practicar ejercicio cuando se tiene dolor. Lo cierto es que esto es tan solo parcialmente veraz ya que las experiencias llevadas a cabo en este campo demuestran en su mayoría que la practica del ejercicio físico adaptado a la situación y las limitaciones de cada cual aumenta el umbral de tolerancia del dolor y devienen paliativas.

Vivir con este tipo de dificultades es muy difícil, pero la experiencia demuestra que el dolor no es una realidad puramente objetiva y por ende, con un trabajo psicológico adecuado existen formas de ayudar a su paliación.

Esperamos que lo expuesto en este artículo pueda ser de utilidad tanto para aquellos que padecen dolor crónico como para sus allegados.

Enric Artés

Psicólogo-Psicoterapeuta

enricartes.com